Casi un “atraco a mano armada” y “una burrada de dinero”. Esa ha sido la reacción de Javier Paredes, alcalde de Zalamea de la Serena (Badajoz) tras conocer que la SGAE le reclama 14.000 euros por representar una obra de teatro. Concretamente se trata de El alcalde de Zalamea (valga la redundancia), deCalderón de la Barca.

La versión representada por el ayuntamiento del municipio no es estrictamente la original. Se trata de unaadaptación realizada por Francisco Brines en 1988 que, según el director Miguel Nieto, es más accesible y menos “farragosa” que el texto original de Calderón, pero también está sujeta a derechos de autor. Desde el Ayuntamiento aseguran que el propio Brines regaló su adaptación al pueblo hace varios años.

Curiosamente, el propio autor ha asegurado que no recuerda haber donado nada, aunque no le importaría hacerlo. En la obra colaboran desinteresadamente unos 600 vecinos del pueblo. Además, el primer día de los cuatro que se interpreta la obra (del 20 al 24 de agosto) no se venden entradas, sino que el acceso es libre para invitados y familiares de los participantes.

La SGAE ha salido al paso de esta polémica puntualizando que la deuda del Ayuntamiento de Zalamea no es de 14.000 euros, sino de 24.000 y que esa cantidad no corresponde a los derechos de propiedad intelectual de la representación, por cuya autoría Francico Brines percibe 95 euros cada vez que es representada, sino a deudas que el consistorio debe a la Entidad de gestión de derechos de autor desde 1998 por la música de verbenas y otras fiestas populares. La última vez que Zalamea pagó a la SGAE fue en 1998 y con sentencia judicial de por medio. Unos lo llamarían jeta, otros resitencia numantina, según el gusto de cada cual.

A este respecto, Javier Paredes ha comentado que el Ayuntamiento no puede hacer efectiva esa deuda de golpe y ha expresado su deseo de negociar con la SGAE.  Por lo pronto, el Alcalde anunció que el próximo año se verán obligados a realizar una adaptación libre de Calderón, tras 16 años representando la obra y obtener la consideración de Interés Turístico Nacional. Sea por la obra de Calderón o por Paquito Chocolatero, la SGAE continúa montándose su propio “siglo de oro” y aún no está nada claro dónde van a parar sus dividendos.

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